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El Nacimiento de una Pasión Continental

Editado en 2012
Son 412 páginas.

Un larguísimo repaso por la historia, origen del nombre, nacimiento de los apodos, colores y rivalidades de los casi 200 clubes que participaron de la Copa Libertadores desde 1960 cuando se disputó la primera edición hasta el 2012.

La influencia británica en toda Sudamérica, pero la explicación sobre otros países que tuvieron su incidencia en la llegada del fútbol. El racismo en Brasil con la prohibición a los jugadores mulatos y negros, las diferencias geográficas en Bolivia, Perú y Ecuador, la fiebre futbolera tardía que llegó a Colombia, los clubes que nacen y se modifican en Venezuela, entre otros.

Un resumen de los más de veinte equipos argentinos que han participado y la docena de entidades uruguayas. Historias curiosas, rivalidades muy fuertes enmarcadas en zonas aisladas o en ciudades grandes. Diferencias de origen, de clase social y hasta de partidos políticos.

La Copa Libertadores superó el medio siglo de existencia y ya acumula una serie de anécdotas maravillosas y también de las más violentas en el fútbol de alto nivel competitivo. Todo sazonado con indicaciones sobre lugares, estadios, partidos memorables y goleadas que hoy no se pueden repetir.

CHILE

Colo Colo – Universidad de Chile – Cobreloa – Universidad Católica
Unión Española – Everton – Santiago Wanderers – Huachipato –
Palestino – Magallanes – O’Higgins – Rangers – Deportes Concepción
Cobresal – Audax Italiano – Coquimbo Unido – U. de Concepción – San Felipe

 

Como no podía ser de otra manera, el ingreso del fútbol a la República de Chile llegó gracias a los marineros ingleses que viajaban asiduamente al país y penetraban en él a través de sus diferentes puertos. Fue en las últimas dos décadas del Siglo XIX cuando el nuevo deporte hizo su ingreso en Valparaíso, en Antofagasta, en Talcahuano, en Iquique y en Coquimbo, las puertas de acceso al vasto territorio trasandino.

Por supuesto que lo primero para los marineros ingleses fue jugar entre ellos, descender de los barcos para darse el gusto de pisar tierra firme y en los extensos lugares despoblados, darle cabida a la actividad. Curiosos, los habitantes chilenos se fueron acostumbrando a verlos y el virus del fútbol comenzó a introducirse en ellos, enterados de que no se necesitaban elementos que significaran algún gasto o que debieran tener determinadas condiciones físicos.

Así empezó, propagándose como una epidemia, pero más lentamente. Los primeros equipos de fútbol se formaron en los escasos colegios ingleses como el Colegio MacKay y el Colegio Sutherland, además de las casas comerciales que se habían instalado en buen número, fundamentalmente en los puertos y en Santiago de Chile. Allí florecieron y tuvieron sus cuadros de fútbol el Rogers Football Club, el Club Unión y el Valparaíso F.C. El paso para la creación de clubes que se dedicarían al fútbol llegó rápidamente y así fue que el 19 de junio de 1894 se produjo la primera reunión entre las flamantes entidades, pensando en armar un “Comitee of Sports” para organizar el fútbol y demás actividades.

En aquella conversación realizada en la Casa de Botes de Valparaíso, participaron varios muchachos del Valparaíso F.C, National Football Club, Chillán F.C y MacKay and Sutherland School F.C, junto al Colegio San Luis. Al año siguiente, la primera asociación quedó constituida, con el agregado de Victoria Rangers, Valparaíso Wanderers y Athletic. Crearon la Football Association of Chile, que cambió en 1912 hacia Asociación de Football de Chile, afiliándose en 1913 a la FIFA.

El crecimiento del fútbol en Santiago, la capital del país, hizo que se produjeran roces permanentes entre los ingleses que manejaban el deporte desde Valparaíso y los dirigentes en su mayoría descendientes de inmigrantes en Santiago. Las disputas recién se pudieron zanjar a fines de los años veinte, cuando para 1929 se resolvió crear por gestión del gobierno nacional, la nueva Federación de Fútbol de Chile con jurisdicción en todo el país. La vieja Asociación de Valparaíso quedó confinada a atribuciones regionales.

Ya por entonces, el fútbol chileno había participado en torneos sudamericanos y estaba extendido en el amplio territorio. Ya se habían fundado los principales clubes, que hoy siguen siendo los reales protagonistas de los campeonatos trasandinos. El primero de todos, el decano del fútbol chileno es Santiago Wanderers de Valparaíso. El club porteño fue fundado el 15 de agosto de 1892 y el agregado de “Santiago” tiene que ver con la existencia de un club barrial que se llamaba Valparaíso Wanderers y para darle carácter nacional al nuevo club. Gracias a las ganas y al entusiasmo de Gilberto Hidalgo –elegido como primer presidente- los jóvenes se juntaron en los alrededores del cerro Arrayán y resolvieron la creación de la nueva entidad. Existen indicios que señalan la fundación del club entre los últimos meses de 1895 y los primeros de 1896, pero los documentos que supuestamente lo certificaban se perdieron tras el terremoto de 1906.

Desde su fundación y hasta 1908 utilizó una camiseta blanca y negra con las iniciales “SW” cosidas en hilo negro, con pantalón y medias blancas. Después llegó una casaca blanca con una franja diagonal negra.  En 1907, el británico James MacLean viajó a su país con un pedido del club para comprar camisetas azules y marrones. Sin embargo, cuando regresó trajo dos juegos de camisetas nacionales irlandesas, verdes con vivos blancos, con pantalones blancos y ropa negra para los arqueros. Allí quedaron determinados los colores del club a futuro. La primera vez que usaron la nueva ropa fue el 18 de septiembre de 1908 y no cambiaron más. Ya en 1910 tuvo a un jugador convocado en la selección chilena, llamado Arturo Acuña.

Otra versión publicada en el tradicional diario El Mercurio en 1942, fue tomada de palabras que dijo el ex-futbolista Francisco Avaria quien señaló que un futbolista irlandés llamado Knott, había enviado las camisetas de su país a finales de 1909, como un gesto de afecto al club. Lo concreto es que comenzó a jugar los torneos zonales y recién llegó a la primera división nacional en 1937, con una pésima campaña en la que perdió los 12 partidos que disputó y recién regresó en 1944, tras haberse alejado para volver a la liga aficionada de Valparaíso, porque no tenía dinero. Fue subcampeón en 1949 y en 1956. Finalmente obtuvo su primer campeonato en 1958, bajo la conducción del entrenador argentino José Pérez. En un final cerradísimo, superó por un punto a Colo Colo y a Deportes La Serena.

Repitió el mismo festejo al quedarse con el torneo de 1968, un punto por encima de las dos Universidades, la “U” Católica y la de Chile. Así pudo acceder a la Copa Libertadores por primera vez y logró clasificarse para la segunda fase, en el Grupo 2, tras una definición increíble en la que los cuatro participantes (Wanderers, Sporting Cristal, la “U” Católica y Juan Aurich) empataron la posición con seis puntos. Debieron disputar un cuadrangular para desempatar y los dos cuadros chilenos pasaron de ronda. En la segunda fase no pudo superar a Nacional de Montevideo y al Cali.

Descendió por primera vez en 1977 y perdió la permanencia tras 34 años seguidos. Volvió al año siguiente y cayó de nuevo en 1980 y en 1982 fue ascendido por decreto, ya que eran tiempos de dictadura y se lo consideró como “representante de una plaza importante en función de la cantidad de gente que concurre a sus partidos”. Increíble, ¿para qué existirán los torneos y la justicia de los resultados, no? Lo salvaron del descenso por otro fallo deportivo y nadie lo pudo ayudar en 1984, aunque regresó en 1989. Bajó otra vez en 1991 y volvió en 1995, tras imponerse al Audax Italiano. Ganó su tercer torneo en 2001, pasando a jugar la Copa Libertadores 2002, en la que hizo una buena campaña perdiendo un solo partido, pero quedó eliminado al entrar tercero, detrás de Boca Juniors y Montevideo Wanderers.

Su cancha es conocida en Chile como el “Playa Ancha” porque está situada en el cerro de ese nombre, inaugurada el 25 de diciembre de 1931 con 18 mil ubicaciones y propiedad del Instituto Nacional de Deportes. Para todos los aficionados son “los porteños” por el puerto de Valparaíso o los “caturros”, en relación con un loro pequeño de color verde. También les dicen los “decanos” por ser el primer club de fútbol en el país.

También nacido en Valparaíso, pero una década y media más adelante que Santiago Wanderers, el Everton Football Club es el dueño de Viña del Mar. Lo crearon varios escolares que tenían en común su fanatismo por el fútbol. En su mayoría eran descendientes de ingleses y con la conducción de David Foxley, resolvieron armar la nueva entidad bautizándola como Everton, en homenaje al equipo de Liverpool que tan buena impresión había causado en la Argentina, aunque otra versión atribuye el nombre a un famoso caramelo de la época que se consumía masivamente en Chile. El inicio del club ocurrió el 24 de junio de 1909 por la tarde y Frank Boundy fue designado como el primer presidente.

Debutaron en los torneos locales recién tres años más tarde, el 21 de abril de 1912, perdiendo 4-0 ante Gold Cross, en la tercera división regional. Ascendió a la primera de la Liga de Valparaíso y allí se mantuvo hasta 1944, cuando llegó al fútbol nacional. En 1950 ganó su primer campeonato tras superar a Unión Española por 1-0 en el desempate, porque habían igualado la punta del torneo con 30 unidades. Repitió el título en 1952, con tres puntos de ventaja sobre Colo Colo y retrocedió a segunda división en 1972 para volver en 1975 y obtener su tercera estrella en 1976 definiendo nuevamente el título con Unión Española. Como en 1950, ambos cuadros no se sacaron ventajas y empataron el primer lugar en 53 puntos, ocho más que la Universidad de Chile, el tercero en cuestión. Jugaron dos finales: empataron sin goles y el club de Viña del Mar venció por 3-1 en el segundo encuentro. Así, consiguió su ingreso a la Copa Libertadores de 1977.

Integró el Grupo 4 y no hizo una mala campaña, pero quedó eliminado en primera ronda. Libertad de Paraguay ganó el grupo y Everton sumó dos victorias, la primera en su debut el 1° de abril de 1977 ante la Universidad de Chile por 2-0. Sin embargo, no le alcanzó para continuar. –en la misma temporada, el cuadro viñamarino consiguió el subcampeonato, dos puntos detrás de la Unión Española. Para 1977, Everton llevaba cincuenta años con el mismo uniforme, azul con una banda horizontal amarilla, una camiseta idéntica a la que siempre ha llevado Boca Juniors, el gran equipo argentino.

Según los indicios recogidos por los investigadores, Everton comenzó a jugar con una camiseta roja oscura, pantalón blanco y medias azules. Para 1926, la dirigencia quiso cambiar los colores y eligió una casaca similar a la que usa el club argentino Rosario Central, azul y amarilla a rayas verticales. Sin embargo, el encargado de conseguirlas –el futbolista argentino José Boffi- no pudo obtenerlas y optó por traer camisetas de Boca Juniors. Mismos colores, diseño diferente y un apodo original para siempre, puesto por su gente: “cielo y oro”. (Continúa…)

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